Mandale un link, una captura o un archivo entero a la compu de al lado.
Dos compus en la misma red se ven desde la barra de menú, y les mandás texto, una imagen o un archivo de hasta 4 GiB, de Mac a Windows incluido. Sin servidor, sin cuenta, nada sale de tu red. El texto cae en el portapapeles, los archivos y las imágenes en Descargas, y nada se usa hasta que lo aceptás. ¿Buscás puntualmente lo de Mac a PC? Empezá por acá.
Abrí la misma pestaña en las dos compus. Ese es todo el setup.
El widget arranca detrás de un solo botón, porque prenderlo abre puertos y —en macOS— pide el permiso de «Red local», y un permiso que aparece sin explicación es una desinstalación. Así que primero se explica, apretás Activar, y cada máquina se anuncia en la red con su nombre (el nombre del equipo, que podés cambiar por el que quieras).
Desde ahí la otra compu aparece en la lista con su dirección, y enviar es un click. Ese opt-in no se recuerda entre sesiones: cada vez que volvés al widget lo activás de nuevo, que es la otra cara de la promesa de abajo — no hay nada escuchando mientras no estás.
- El descubrimiento es un broadcast en tu propia red; la transferencia es máquina a máquina
- Los dos lados necesitan la pestaña abierta: los puertos se cierran al dejar de mirar
- Los equipos se reanuncian cada pocos segundos y se caen de la lista a los doce
- Vive en la pestaña Compartir, al lado del historial de portapapeles
- En macOS, un botón abre el panel exacto de Ajustes para el permiso
Descubre otras Toolbox en tu red y les manda texto o imágenes. Al activarlo, macOS te va a pedir permiso de «Red local» — es necesario para encontrar los otros equipos. El contenido viaja sin cifrar: usalo solo en redes de confianza.
Activar envío por redUn PDF, un zip, un video de 2 GB. Se acepta antes de que cruce un solo byte.
Arrastrá el archivo al panel o apretá «Elegir archivo…» y cruza entero, hasta 4 GiB, con sus bytes y su nombre intactos: un JPG llega como JPG, no como un PNG reencodeado. Lo que la app recibe de vos es una ruta, nunca el contenido, así que el archivo se lee del disco en bloques de 256 KiB y se escribe al disco igual. La memoria queda plana lo mismo si pesa 5 MB que 4 GB.
El orden importa más que la velocidad. Primero viajan el nombre de tu equipo, el nombre del archivo con su extensión y el tamaño; la otra persona ve exactamente eso y decide. Recién ahí empieza a moverse el contenido. Mientras llega es un archivo .wtbx-part que todavía no es tu archivo, al final se verifica el SHA-256, y solo si coincide se gana el nombre real. Un envío cortado no deja nada, en vez de dejar un comprimido truncado que abre y está mal en silencio.
- Cancelan las dos puntas, y lo que ya está en curso sobrevive a esconder el popover
- Lo que recibís cae en Descargas y nunca pisa: un nombre ocupado se numera
- No contestar en 90 segundos cuenta como un no, y al emisor se le avisa
- De a un archivo por vez. Sin selección múltiple, sin carpetas y sin reanudar
- Las dos compus necesitan un Toolbox al día: uno viejo rechaza el protocolo nuevo
El texto va al portapapeles. Los archivos y las imágenes van a Descargas. Nada de eso, a tus espaldas.
Lo que llega aparece como una tarjeta con el nombre de quien lo mandó y una vista previa, y dos botones: Copiar (o Guardar) y Descartar. Hasta que apretás uno, nada tocó tu portapapeles ni tu disco — una máquina de tu red te puede ofrecer algo, no ponerlo en ningún lado. Aceptás un texto y el siguiente pegar es eso; aceptás una imagen y queda como PNG en Descargas, sin pisar nunca un archivo que ya estaba.
Componés tipeando, arrastrando un archivo, apretando «Elegir archivo…» o pegando una imagen del portapapeles. El corte entre los dos es por origen, no por tipo: lo que tiene una ruta en el disco viaja como archivo con sus bytes intactos, y lo que pegaste viaja como imagen. Los topes son 256 KB de texto, 25 MB por imagen y 4 GiB por archivo. Una imagen que entra no se toma por buena: se decodifica de verdad, con topes de dimensiones y memoria para que un archivo chiquito no pueda declararse de 30.000 píxeles de ancho, y después se reencodea a PNG.
- Los nombres de archivo se reducen a un nombre pelado: sin rutas, sin caracteres invisibles
- Un nombre ocupado pasa a «nombre (1).png» en vez de reemplazar nada
- El texto tiene que ser UTF-8 válido o se rechaza
- Los archivos conservan su extensión real: un JPG arrastrado sigue siendo un JPG
Cruza la frontera de Mac a Windows. Sigue sin empatarle a AirDrop en secreto.
AirDrop es excelente y termina en el borde del ecosistema de Apple: en el momento en que una de las dos máquinas es Windows, deja de ser una opción. Ese es el hueco que llena este widget — misma red, para los dos lados, sin cuenta. Pero la comparación tiene que ser honesta en las dos columnas: AirDrop cifra lo que manda y esto no. Acá el contenido cruza tu red local en claro, lo que está bien para el escritorio de la oficina con tus dos máquinas y está mal para el WiFi de un aeropuerto.
La segunda diferencia era el alcance, y ya casi no lo es: ahora esto también mueve un archivo de hasta 4 GiB, además de texto e imágenes. Lo que queda es más chico y conviene decirlo de frente. AirDrop se lleva varios archivos y carpetas de una y es un servicio del sistema; esto se lleva un archivo por vez, sin carpetas, y necesita Toolbox abierto de los dos lados. A cambio te da dos cosas que AirDrop no tiene ni como idea: texto que llega directo al portapapeles de la otra máquina, y un chequeo SHA-256 sobre cada archivo que aterriza.
- Usalo en redes de confianza — tu casa o tu oficina, no un café
- El código compartido controla quién puede enviarte; no oculta el tráfico
- Para algo confidencial, usá una herramienta que cifre en tránsito
- El recorrido completo de Mac a PC vive en su propia página
Un código decide quién puede enviarte — y no dice nada de quién puede leerlo.
Dejalo vacío y cualquier Toolbox de tu red puede ofrecerte algo (igual lo tenés que aceptar). Definí uno —el botón del dado arma un ABC-DEF legible, con I, O y Q afuera para que nadie escuche «i» y tipee un 1— y solo las máquinas que lleven el mismo código llegan hasta ahí.
La verificación es un challenge-response, no una contraseña que viaja: el lado que recibe manda un nonce aleatorio fresco en cada conexión y el emisor responde un HMAC del código sobre ese nonce, comparado en tiempo constante. Un código equivocado se rechaza antes de leer un solo byte de contenido, y una respuesta capturada una vez no sirve contra el nonce siguiente. Lo que no hace —y vale repetirlo— es cifrar el contenido que viene después.
- Un solo puerto, abierto únicamente mientras estás mirando el widget
- Las conexiones desconocidas se descartan antes de que empiece el handshake
- Los anuncios de un mismo origen están limitados, así nadie te inunda la lista
- Sin tools de agente, y el acceso de agentes viene apagado en este widget a propósito
Si definís un código, solo los equipos con el MISMO código pueden enviarte. Ojo: el contenido viaja sin cifrar por la red local.
Viene con Toolbox. No hay nada que instalar.
Enviar a otra compu viene incluido en Webstarted Toolbox, la app que vive en tu barra de menú en macOS y en el system tray en Windows — así que ya está ahí apenas la instalás, en la pestaña Compartir. Estos son algunos de sus vecinos:
Preguntas frecuentes.
¿Funciona entre una Mac y una PC con Windows?
Sí, y es la razón de que exista. Las dos máquinas corren Webstarted Toolbox y están en la misma red local, y cada una ve a la otra en la lista con el nombre de su equipo. Nada de la transferencia es específico de una plataforma: el texto llega como texto y la imagen llega como PNG. No hay versión móvil, así que del celular a la laptop no es lo que hace esto.
¿La transferencia va cifrada?
No, y esconderlo sería deshonesto. El contenido viaja en claro por tu red local, y por eso el propio widget lo dice en la pantalla donde lo activás: usalo solo en redes de confianza. Lo que suma el código compartido opcional es autenticación —quién puede enviarte— no secreto. Si lo que estás moviendo te haría daño en manos de cualquier otro que esté en ese WiFi, esta no es la herramienta.
¿Pasa algo por un servidor o por internet?
No. El descubrimiento es un broadcast en tu propia red y la transferencia es una conexión directa entre las dos máquinas, por un solo puerto que las dos abren. No hay cuenta, no hay relay, no hay nada en la nube y no hay dónde loguearse — lo que también significa que las dos compus tienen que estar de verdad en la misma red, no solamente las dos con internet.
¿Por qué no me aparece la otra compu?
Casi siempre es una de tres. Las dos máquinas necesitan el widget abierto: los puertos existen solo mientras estás mirando esa pestaña, así que abrís la misma pestaña en las dos. En macOS, Toolbox necesita el permiso de «Red local»; el widget tiene un botón que abre exactamente ese panel de Ajustes del sistema para tildarlo. Y la red tiene que dejar pasar los broadcasts: una red de invitados con aislamiento de clientes, dos bandas de WiFi ruteadas por separado, una VPN capturando el tráfico o dos subredes distintas dejan la lista vacía. Los equipos se reanuncian cada pocos segundos y se caen de la lista unos doce segundos después de dejar de hacerlo.
¿Puedo mandar un PDF, un zip, o cualquier archivo?
Sí. Arrastrá el archivo al panel o apretá «Elegir archivo…», y cualquier cosa que tu máquina pueda leer cruza con sus bytes y su nombre intactos: un PDF llega como ese PDF, un JPG llega JPG, un video de 2 GB llega como ese video. El techo es 4 GiB por archivo. Eso sí, de a uno: no hay selección múltiple ni carpetas, así que una carpeta se comprime antes o se manda pedazo por pedazo.
¿El archivo pasa por el navegador o por la memoria?
Por ninguno de los dos, y ese es todo el diseño. El emisor le da a la app una ruta, no el contenido, y los dos lados trabajan en bloques de 256 KiB directo contra el disco, así que la memoria queda plana lo mismo si el archivo pesa 5 MB que 4 GB. También significa que la máquina que recibe nunca tiene en la mano un archivo que no aceptó: primero llegan el nombre, el tamaño y quién lo manda, y el contenido recién empieza a moverse cuando apretás Aceptar.
¿Cómo sé que el archivo llegó entero?
Se verifica, no se supone. El emisor calcula el SHA-256 antes de mandar, el receptor hashea lo que escribe, y los dos tienen que coincidir. Mientras llega es un archivo «.wtbx-part» que todavía no es tu archivo; se renombra al nombre real solo cuando el hash da, y si algo salió mal el .part se borra y las dos puntas lo dicen. Esa es la diferencia entre una transferencia fallida y un zip truncado que abre y después resulta que está mal.
¿Puedo reanudar un envío cortado, o elegir dónde caen los archivos?
No a las dos, y las dos son deliberadas por ahora. No hay reanudar: en una red local 4 GiB son minutos, así que un envío cortado se reintenta en vez de repararse. Y lo que recibís cae siempre en Descargas, el mismo lugar al que ya iban las imágenes. Cancelar sí podés, de los dos lados y en cualquier momento, y una transferencia ya en curso sobrevive a que escondas el popover: hacer click afuera a mitad de camino no la mata.
¿Dónde termina lo que recibo?
El texto va al portapapeles de la máquina que recibe, así que el siguiente pegar es eso. La imagen se guarda en la carpeta Descargas como PNG, y nunca pisa nada: si el nombre ya existe le pone uno numerado, y el widget te ofrece mostrar el archivo. Ninguna de las dos cosas pasa sola: lo que llega aparece como una tarjeta con vista previa y dos botones, y hasta que apretás Copiar o Guardar nada tocó tu portapapeles ni tu disco.
¿Para qué sirve el código compartido?
Es opcional, y decide quién puede enviarte: si definís uno en una máquina, solo los equipos con el MISMO código pueden entregarle algo. Por debajo es un challenge-response — el receptor manda un nonce aleatorio fresco por cada conexión y el emisor responde un HMAC del código sobre ese nonce, comparado en tiempo constante —, así que un código equivocado se rechaza antes de leer un solo byte de contenido, y una respuesta capturada una vez no se puede reusar después. El botón del dado genera un código legible tipo ABC-DEF, con I, O y Q fuera del alfabeto para que nadie los tipee como 1 o 0 al dictarlos.
¿Cuánto puede pesar lo que mando?
Hasta 256 KB de texto, 25 MB por imagen y 4 GiB por archivo. El lado que recibe no confía en lo que llega: chequea los magic bytes, decodifica la imagen de verdad con topes de dimensiones y de memoria —así un archivo chiquito no puede declararse de 30.000 píxeles de ancho y comerte la RAM— y después la reencodea a PNG: los bytes crudos del emisor nunca se propagan. El nombre del archivo también se reduce a un nombre pelado, sin rutas y sin caracteres invisibles que hagan que un archivo se muestre como algo que no es.
¿Por qué macOS pide permiso de «Red local»?
Porque encontrar la otra compu implica hacer broadcast en tu red, y macOS lo gatea. El pedido aparece cuando apretás Activar, no cuando abrís la app, y es exactamente por eso que el widget arranca detrás de una explicación corta en vez de pedir un permiso de la nada. Si lo descartaste, la lista de equipos queda vacía — y el widget tiene un botón que abre Ajustes del sistema → Privacidad y seguridad → Red local para volver a prenderlo.
¿Deja un puerto abierto en segundo plano?
No. Los sockets se abren cuando activás la red en el widget y se cierran en cuanto dejás de mirar: esconder el popover los baja, y el paso de activar no se recuerda entre sesiones, así que siempre es un click deliberado y no algo heredado de la semana pasada. El intercambio es honesto: una máquina descubrible lo es solo mientras estás ahí, y a cambio no hay nada escuchando el resto del día.
¿Un agente de IA puede mandar cosas desde mi máquina?
Hoy no, y este widget está deliberadamente afuera. Toolbox trae un servidor MCP local al que los widgets le pueden exponer acciones, y este no expone ninguna — además está marcado como apagado para los agentes, así que si algún día se le suman acciones nacen deshabilitadas y necesitan tu consentimiento explícito. Sacar datos de la máquina es la capacidad donde «prendido por default» no se puede defender.
¿Es gratis?
Sí. Webstarted Toolbox es una beta gratis, no pide cuenta, y esto viene incluido en la app: está en la pestaña Compartir apenas la instalás. Solo de escritorio: barra de menú en macOS y system tray en Windows.
Descargá Webstarted Toolbox
Gratis. Instalala en las dos compus y ya está en la pestaña Compartir. macOS 12+ y Windows 10+.
Un ícono, muchas mini-tools
Este es solo uno de los widgets de Webstarted Toolbox. Mirá los demás: